La víctima estaba en su oficina en Massachusetts, Estados Unidos, cuando el dispositivo estalló. Debieron trasladarlo de urgencia a un hospital.

El video fue difundido por el dueño de la empresa en la que ocurrió el incidente. El empleado recién había prendido su cigarrillo electrónico. Se lo llevó a la boca, inhaló el vapor, y entonces explotó.

El joven, cuya identidad no fue revelada, fue al baño para comprobar lo que le había pasado. Al ver que tenía el rostro cortado y con quemaduras, sus compañeros lo llevaron a un hospital. Según su jefe, debieron darle 12 puntos de sutura.

Son cada vez más las voces de médicos y de bomberos que alertan sobre los riesgos de estos dispositivos. La Food and Drug Administration (Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos) reportó que al menos 66 explosiones de cigarrillos electrónicos se produjeron entre 2015 y principios de 2016.

Pero las cifras reales serían muy superiores. Un solo hospital, el Centro Médico Harborview de Seattle, informó que atendió a 23 pacientes con quemaduras provocadas por estos aparatos desde octubre de 2015.

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