Ya se acerca el verano y con ello la gran cantidad de moscas que llegan a nuestro alrededor, no sólo acechándonos no nosotros, sino que también nuestros alimentos.

Cuando esto pasa, sobre todo con la comida, la reacción por inercia es espantar a estos insectos y, en algunas ocasiones, maldiciéndolos por haberse posado en nuestros alimentos.

Pero, ¿qué tan grave puede ser que una mosca esté en contacto con nuestra comida?

La respuesta es muy sencilla: muy peligroso.

Es conocido que estos insectos transportan muchas bacterias puesto que suelen comer y procrear en heces y cadáveres en descomposición. Sin embargo, esto traería consigo enfermedades más graves de las que conocías, y sólo basta que la mosca dé un paso para transmitirlas.

Pexels (CC) De acuerdo al estudio publicado por la revista científica Scientific Reports, las moscas pueden transmitir bacterias como la salmonela y la E. coli, la cual provoca enfermedades en el tracto gastrointestinal, según consignó el medio internacional Huffington Post.

“(Este estudio) hará que te lo pienses dos veces antes de comerte esa ensalada de papas que ha estado al aire libre en el próximo picnic al que vayas”, aseguró el doctor Donald Bryant, coautor del estudio y académico de la Universidad Estatal de Pensilvania al medio británico The Telegraph.

La investigación — realizada en conjunto con la Universidad Estatal de Pensilvania, la Universidad Tecnológica de Nanyang (Singapur) y la Universidad Federal de Río de Janeiro — señala que las moscas domésticas son una de las más peligrosas, ya que pueden transportar más de 351 tipos de bacterias, logrando transmitir potencialmente al menos 65 tipos de enfermedades al ser humano.

Además, el estudio indica que los califóridos (moscardones, moscas azules o verdes), que usualmente habitan zonas cálidas, podrían transmitir bacterias que provocan úlceras de estómago y septicemia.

“La gente es consciente de que las moscas pueden transportar organismos patógenos, pero no tiene ni idea de hasta qué punto es cierto”, comentó Bryant.

Finalmente, las moscas no sólo existirían para odiarlas, sino que podrían transformarse en un efectivo indicador o “alerta temprana” para conocer si en lugares recónditos existe materia tóxica.

“Se podrían liberar moscas como drones biónicos autónomos capaces de acceder a los espacios más pequeños y, una vez capturadas de nuevo, nos informarían de cualquier material biótico con el que se hubieran topado”, explicó Stephan C. Schuster, académico de la Universidad Tecnológica de Nanyang, a BBC News, según consignó Huffington Post.

Fuente: pagina7.cl – https://www.pagina7.cl/

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